Año 9 - Número 63

¿Alguien cambia? 

Editorial 

Por Ricardo Coler 

Durante mucho tiempo a nadie le resultó extraño que las mujeres no pudieran votar. Los varones éramos los únicos con derechos y no parecía ni escandaloso ni injusto. Hoy, si alguien prohibiese el voto femenino, vería a una mayoría violenta abalanzarse en su contra. Un loco. Uno con el que no valdría la pena discutir.

¿Por qué esa diferencia? Porque evidentemente algo cambió. Y no sólo en la manera de pensar; con la manera de pensar no hubiera sido suficiente.

No creo que cuando las mujeres carecían de derechos todos los hombres fueran unos machistas desgraciados. Lo dudo porque a ellas tampoco parecía importarles y hasta podía resultarles lógico. Pero cuando alguien señaló la injusticia y muchos otros se despabilaron y estuvieron de acuerdo, la realidad estalló delante de todos. La misma gente, las mismas reglas, el mismo mundo cobró un sentido diferente. De ahí en más, sólo quedaba oponerse o ser parte del cambio. Cerrar los ojos o dejarlos abiertos. Porque lo que antes resultaba natural e indefectible, lo que no producía reacción alguna, se transformó en insoportable.

¿Cuáles son los componentes del cambio? Darse cuenta, asombrarse, entrar en crisis y tomar una decisión. Los que no pasan por esas etapas suelen ser de cambios cortos.

Por supuesto que hay cambios que se hacen por los demás, concesiones para poder vivir entre gente. Esos cambios duran lo que las relaciones duran. Se extinguen cuando ya no es necesario adaptarse al medio.

Pero para que el cambio sea definitivo hay que pasar por un sacudón; es lo mínimo que ocurre cuando algo nuevo nos conmueve. La irrupción de nuevos sentimientos o el cambio de los viejos nos dejan de cama tratando de digerirlos. Quedamos perplejos. Entonces, ya sea para el amor o la política, algo muy íntimo se mueve. Y lo que antes nos era indiferente ahora nos resulta fascinante, lo que despreciábamos nos despierta curiosidad y lo que no teníamos en cuenta puede que ahora nos deslumbre. Como si en nosotros algo nuevo se hubiese escrito. 

Si tomamos nota de eso, aunque seguimos siendo los mismos, comenzamos a ser diferentes.



 
CONTECTATE CON LMDMV